Petro miente como un bellaco

Petro miente como un bellaco

Como un perrito acobardado, Petro se apresuró a enviar una nota verbal en la que le asegura al presidente de los Estados Unidos que él jamás ha señalado a funcionario norteamericano alguno de participar en su derrocamiento, situación que sólo existe en su atormentada imaginación. 

En palabras de Petro: «Deseo aclarar que cualquier expresión mía que haya sido interpretada como una acusación directa sobre la participación en un supuesto golpe de Estado en Colombia, no tenía la intención de señalar a nadie de manera personal ni de cuestionar sin fundamento el papel de los Estados Unidos». 

Petro tiene una pésima relación con la verdad. Es imposible obtener de él una afirmación que se ajuste fielmente a los hechos. La realidad, para él, no es un punto de partida sino un obstáculo que debe ser manipulado, retorcido o directamente anulado en función de sus intereses políticos y personales. Su discurso está plagado de exageraciones, distorsiones y falsedades flagrantes. Su compulsión por decir lo contrario de lo que es, por presentar como víctima al victimario, por revestir de nobleza los peores actos de corrupción, lo convierte en un incondicional de la falacia.

Más que un simple mentiroso, Petro es un fabricante profesional de ficciones. Su palabra, lejos de ser confiable, es un arma de confusión masiva. 

Basta con una revisión serena de sus afirmaciones recientes, para confirmar que miente como un sucio bellaco en la nota remitida al presidente Trump.

  • Mayo 8 de 2025: acusó al influyente congresista republicano Mario Díaz-Balart de estar concertado con organizaciones narcotraficantes con el fin de derrocarlo: «Señor Díaz-Balart, ¿cómo se le ocurre juntarse con organizaciones narcotraficantes colombianas?… Díaz-Balart es el jefe y lo que buscan es usar al Congreso para tumbar al presidente y si eso llegase a pasar debe estallar la revolución colombiana…»
  • Junio 11 de 2025: En un discurso en la ciudad de Cali aseguró: «Dice un presidente vecino que Marco Rubio [Secretario de Estado] está organizando un golpe de Estado contra mí».
  • Ha lanzado acusaciones veladas contra el congresista republicano de origen cubano, Carlos Gimenez quien, ni corto ni perezoso, reaccionó en sus redes sociales anotando que «no necesito que nadie me convenza que Gustavo Petro es un drogadicto corrupto, patético, incompetente y peón del dictador Nicolás Maduro».

La semana pasada, el gobierno Trump tomó una determinación que no se veía desde los tiempos oscuros del proceso 8.000: llamar a consultas al jefe de la misión diplomática en Bogotá. 

Es importante poner de presente una realidad que no es menor: desde que Petro es presidente de Colombia, Estados Unidos no ha designado Embajador en Colombia. Desde el 1 de junio de 2022, cuando concluyeron las funciones de Philip Goldberg, la embajada está en manos de encargados de negocios. Primero estuvo Francisco Palmieri, y desde el 1 de febrero de este año John McNamara.

Este último fue llamado a consultas, medida que tiene un gran trasfondo político por su significación. Este tipo de decisiones implica un descontento, protesta o tensión en las relaciones bilaterales y es el paso previo a la ruptura de relaciones.

Es altamente improbable que Estados Unidos rompa con Colombia. La relación es estratégica, lo que no significa que el gobierno de Donald Trump pase de largo frente a las calenturientas y mentirosas afirmaciones de Petro respecto de la participación de dirigentes norteamericanos en el complot que él alega existe en su contra. 

@IrreverentesCol

Publicado: julio 9 de 2025