Gobernar es muy sencillo, los políticos son muy complicados. R. Gómez.
La democracia está en crisis. Ya no se le cree. Las revoluciones bolivarianas del socialismo carnívoro del siglo XXI se están imponiendo en el continente latinoamericano porque, precisamente, la democracia liberal como está concebida no encuentra las respuestas inmediatas que requiere la sociedad ante un mundo tan cambiante como el que vivimos.
Las democracias están explotando desde abajo debido a la insatisfacción general en contra del sistema establecido. Sus instituciones se volvieron obsoletas. Sus gobernantes se envejecieron. Las nuevas generaciones llegaron con ideas diferentes rompiendo los esquemas preestablecidos, con el agravante que desde la aparición de Hugo Chávez en el firmamento político en toda Latinoamérica reina el socialismo carnívoro del siglo XXI que actúa como unos caníbales y hienas insaciables al acecho con el único fin de producir las rupturas políticas, sociales y económicas con un costo muy alto para la sociedad y para el Estado mismo.
Muestra de lo anterior, corresponde al anuncio del Minhacienda del desgobierno amoral, déspota, corrupto, delirante, sociópata del señor Petro. El señor Ávila anunció un incremento del salario mínimo por encima de la inflación más 1.9% para todos los funcionarios públicos retroactivo desde enero 2025, incremento que le costará al mismo erario la exorbitante suma de $4.4 billones.
Gastan y gastan. Deuda y más deuda.
¿Será que los y las candidatos, as, presidenciales tienen claro el nivel de ruptura económica que dejará el Petro caos?
Muy lejos se encuentra la realidad económica del Minhacienda Ávila frente a la dura realidad del ciudadano de a pie.
A pesar del escepticismo anterior, dentro de la constituyente del 91 quedó consignada la elección de alcaldes. Desde entonces, con muy pocas excepciones se presentan casos de éxito como el momento presente que está viviendo Barranquilla, a otro nivel, bajo la administración de Alejandro Char y su equipo de trabajo.
Da gusto ir a Barranquilla.
Un alcalde cercano a su gente quien sale de su oficina diariamente para conocer las necesidades de los sectores de la ciudad.
Char, ha logrado entregarle un sentido de pertenencia a sus habitantes.
Barranquilla, es una ciudad limpia.
Igualita a Bogotá.
Con obras de infraestructura. La última el arroyo de Rebollo, convertido en un gran parque deportivo, ciclovía.
Char, está sacando a miles de personas del crédito gota – gota creando una Fintech llamada credichévere.
Barranquilla, tiene la debilidad de sus servicios públicos, costosos.
Sin embargo; Barranquilla se encuentra a otro nivel muy similar a Miami, Florida. Con toda seguridad, en un mediano plazo se convertirá en un eje regional fundamental para toda clase de seminarios, eventos artísticos, turismo ecológico y gastronómico.
Al final, gobernar no es tan complicado. Es más sencillo de lo que parece. Lo que pasa es que los políticos lo hacen complicado.
Gracias al alcalde Char y su gente. Porque como decía el Joe Arroyo: En Barranquilla me quedo, si los servicios públicos no fueran tan costosos.
Mientras tanto, según el senador Mauricio Gómez Amín del partido liberal, se presenta un consenso entre los partidos políticos para aprobar la reforma laboral en el congreso, incluido el centro democrático. Después, no se quejen.
Y, el bufón del régimen introduce 3 gramos de tusi, marihuana y cocaína para entrevistar a Petro en la casa de Nariño y nadie dice nada.
Puntilla: ¿por qué los señores Lafaurie y Valencia Cossio no renuncian a los diálogos de paz con el eln? La verdad, no entiendo.
