Uribe multiplica, Petro divide: el camino del Centro Democrático a la victoria en 2026

Uribe multiplica, Petro divide: el camino del Centro Democrático a la victoria en 2026

Me referiré a valiosos comentarios a mi artículo “Comentarios a la encuesta Invamer (marzo 2025) para presidenciales 2026”, recibidos de José Manuel Restrepo (exministro de Hacienda), Jorge Valencia Jaramillo (exministro de Comercio), Jaime Arizabaleta (dirigente político e influencer) y Alfazar González Mira (exasesor del presidente Uribe).

Partamos de la premisa de que la política no es estática; es una operación continua de sumas, restas, multiplicaciones y divisiones. Los bloques de opinión se mueven como bacterias bajo un microscopio. Van cambiando por convicciones, o por talante, coyunturas, o los aciertos y desaciertos de los candidatos. En las elecciones, solo tras el escrutinio final todo estará dicho; mientras tanto, todo puede pasar. Es tarea de partidos y candidatos hacer que ocurra lo que les convenga y evitar lo que les perjudique.

1.⁠ ⁠Uno de los comentaristas señala que “la suma de los precandidatos del Centro Democrático (CD) está muy lejos de la de los candidatos del Pacto Histórico”, que “no se puede comparar a los precandidatos del CD sumados contra uno solo del Pacto Histórico, Gustavo Bolívar” y que “solo queda la alternativa de la unión con outsiders y otras fuerzas”.

Sumo los porcentajes del CD (11,1%) porque es el único partido con un proceso ordenado de selección, seis foros programáticos hasta ahora y disciplina bajo un jefe natural, Álvaro Uribe. Otros partidos son “ruedas sueltas”, amparados en decenas de personerías jurídicas o recolectando firmas, sin plataformas de gobierno reconocibles. El CD no solo suma, sino que multiplica gracias a Uribe, quien ha liderado cinco campañas exitosas (2002, 2006, 2010, 2014 -primera vuelta- y 2018). El Pacto Histórico, en cambio, vive una “pelea de perros y gatos” entre precandidatos dispersos y sin un liderazgo unificador. Basta analizar la encuesta para observar que nada tienen en común ni harán campaña conjunta los cuatro primeros figuras petristas: Bolívar, Pizarro, Quintero y Caicedo.

2.⁠ ⁠Trabajar arduamente para tener un candidato propio no excluye alianzas con partidos, outsiders o movimientos ciudadanos. Uribe ha dicho que su candidato liderará una gran coalición y se medirá en una consulta interpartidista en marzo de 2026. El CD será protagonista del 26, no un actor secundario; es el único partido con vida orgánica: foros masivos, talleres juveniles, bancada unificada, presencia multitudinaria en redes y un jefe con 58% de aprobación en las encuestas.

3.⁠ ⁠Otro comentario sostiene que “es muy difícil que los candidatos del CD tengan éxito en 2026”, que “no es posible sumar los apoyos de cada uno para un gran total” y que “el CD no tiene hoy un candidato con posibilidades”.

¿Por qué? Yo creo lo contrario y tengo datos. La política no es una foto fija; faltan 14 meses para la primera vuelta y los bloques de opinión se reconfiguran, lo cual favorece al CD y desfavorece al espectro socialista. El CD pedalea unido guiado por Uribe, no como “lobos solitarios”. Hay un proyecto común. El proceso interno de selección de candidato  (foros, consulta en 2026) garantiza que el ganador cuenta con el apoyo del mayor partido político del país. Recuerden que en 2018, Duque emergió tras la consulta de marzo bajo la conducción estratégica de Uribe, entonces jefe de la bancada en el Senado, y arrasó. Los otros bloques, en cambio, carecen de cohesión y jefatura.

4.⁠ ⁠El CD encarna las ideas de la libertad económica, con baja tributación y seguridad democrática, frente al caos mental y práctico del estatismo de Petro y su Pacto Histórico. En YouTube se puede observar la evolución de sus precandidatos: estudiosos, se preparan y trabajan en equipo. El CD tiene “vida de partido”: vota unido en el Congreso, hace declaraciones conjuntas, recorre el país (ayer en Bucaramanga, hoy en Medellín). Otros son simples “avalistas” o se diluyen en la anarquía de un sistema electoral absurdo (circunscripción nacional con lista abierta). Su candidato surgirá en el segundo semestre de 2025, y su viabilidad dependerá del calendario electoral, no de encuestas actuales.

5.⁠ ⁠Otro comentario es que “los porcentajes del CD no se suman porque los votos de Cabal se irán si gana Miguel y los de Miguel se irán si gana Cabal” y que “la candidata del uribismo ‘de a pie’ es Vicky Dávila, con más uribistas que Miguel y María Fernanda juntos”.

No es así. Hay que conocer al CD para entender que nuestros votantes no se dispersan. Ocurrió en 2018 con Duque, por la disciplina que genera Uribe, quien no solo suma sino que multiplica. El uribismo elige un proyecto, no una persona.

Respecto a Vicky Dávila (8,3%), ¡aleluya! Si tiene tal fuerza fundada en el “uribista de la calle”, cualquier estratega le recomendaría pactar una consulta interpartidista para marzo que incluya al partido de Uribe. Si ella gana la consulta, llegaría como contendora imbatible a la primera vuelta. Y si no la gana, tendrá el privilegio de contribuir al fortalecimiento de una coalición que derrote al Socialismo del Siglo XXI.

6.⁠ ⁠Otro comentario dice que “el optimismo del artículo no es bueno” porque “es mejor preocupar a la gente”.

El optimismo no es ciego; es objetivo. La situación nacional e internacional favorece las ideas de libertad que Uribe acaudilla: seguridad, confianza inversionista, baja tributación. El socialismo de Petro es caos, y las encuestas lo confirman (Uribe 58%, Petro 30% si compitieran directamente). No se trata de preocupar o alegrar, sino de leer la realidad: el CD pedalea unido, realiza foros masivos (seis ya) y tiene un jefe histórico imbatible.

7.⁠ ⁠El calendario como guillotina y la ventaja del CD

El mosaico de 70 precandidatos no es división sino anarquía derivada de un sistema electoral disfuncional. Esto se resolverá por el calendario: las elecciones de Congreso y consultas en marzo de 2026 depurarán la lista; la primera vuelta en mayo dejará solo dos. El CD tiene ventaja: es el único partido con estrategia, un jefe, Uribe y actividad constante (foros, eventos como el de Miguel Uribe el 5 de abril en Medellín). Otros se desvanecerán por falta de apoyo, fondos o relevancia.

8.⁠ ⁠Uribe vs. Petro: el signo de la campaña de 2026

El dilema de 2026 será Uribe versus Petro, por interpuesta persona. Uribe multiplica; Petro divide. El CD cerrará un ciclo de triunfos (2002, 2006, 2010, 2014 -primera vuelta-, 2018), interrumpido en 2022 por un montaje judicial. En 2026, con Uribe al frente, la victoria está al alcance.

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