El 28 de marzo de 2021 pasó a la historia como el día en que más gente de Santa Marta murió por cuenta del COVID-19. Ese trágico domingo nos demostró que la vida es frágil y en cualquier momento, la podemos perder. Fueron 23 personas las que dejaron de estar con nosotros.

En esa fecha, prácticamente cada hora, falleció un samario. No recuerdo haber vivido una experiencia tan aterradora como esta. Ni siquiera se me hace posible imaginar todo el dolor que pudo embargar a las 23 familias que perdieron a un ser querido ese domingo 28 de marzo.

Los 23 seres humanos que dejaron de existir en esa fecha no solo fueron víctimas del COVID-19 sino de la falta de autoridad, negligencia y poca sensibilidad de los gobiernos dirigidos por el jefe de la banda, Carlos Caicedo; y su subalterna la alcaldesa de Santa Marta Virna Johnson.

Quienes administran Santa Marta y Magdalena tenían el deber, desde hace meses, de adoptar medidas de probada eficacia, intensificando las acciones sobre el ciudadano que violara el Estado de Emergencia Sanitaria en el que nos encontramos. Había que implementar un plan de choque.

Lo cierto es que el jefe de la banda, Carlos Caicedo; y su subalterna la alcaldesa de Santa Marta Virna Johnson, han actuado de forma parsimoniosa, sin importarles la vida de los ciudadanos. No toman decisiones que eviten el contagio del COVID-19 y mucho menos garantizan un sistema de salud robusto y de calidad.

Son ellos, como autoridades, los que están en capacidad de lograr el punto de equilibrio que permita seguir garantizándole la salud y la vida a las personas; y las acciones que eviten la parálisis de nuestro aparato productivo. El ciudadano-emprendedor necesita al gobierno de su lado.

Los cacerolazos, las jornadas de protesta y las marchas que hemos visto en Santa Marta; son la expresión clara del inconformismo y la decepción que está sintiendo la gente en contra del jefe de la banda, Carlos Caicedo; y su subalterna la alcaldesa de Santa Marta Virna Johnson.

El 28 de marzo de 2021 fue el día más desdichado de todos los que hemos vivido en Santa Marta y Magdalena. La muerte de 23 personas es catastrófico para una sociedad. Ese domingo nos mostró que nuestra vida no vale nada porque quienes nos gobiernan localmente, están dejando morir a los samarios por su ineficiencia.

@LuisMiguelCotes

Publicado: abril 1 de 2021