En el computador de alias Raúl Reyes hay múltiples referencias que confirman la cercanía de la banda terrorista Farc con el gobierno iraní. En un correo del 2 de mayo de 2000, Reyes le da instrucciones precisas a Rodrigo Granda –considerado el canciller de las Farc– para que busque una reunión con la embajada de Irán: «…Con la eventualidad de atender citas en Ecuador, Venezuela, Panamá, Cuba y México entre otros. Sin descartar entrevistas con las embajadas de Libia e Irán y de ser posible pensar en viajar hasta esos países…».

En otro email, alias Raúl Reyes les expuso a Granda y a la hija de Tirofijo -Olga Lucía Marín- una agenda suya en diferentes países, insistiéndole en que le organizaran una reunión con representantes de Irán: «…Ustedes con el conocimiento que tienen cada uno de los países que voy a visitar deben cuadrar citas, visas y cupos en los aviones. Como ven la visa para entrar a Venezuela debe ser ubicada en Cuba. La de entrar a México en Venezuela. Las de Europa las cuadra el Alto Comisionado [Camilo Gómez, quien era el comisionado de paz del gobierno de Pastrana]. No llego a Ecuador. La eventual cita con los libios puede ser en México. Lo mismo buscar hacer con la cita de los de Irán».

Hasta finales de 2021, el Departamento de Estado mantuvo a las Farc en la denominada lista de grupos terroristas internacionales. Su inclusión se produjo en 1997, tan pronto el gobierno americano creó dicho listado. Los americanos tenían motivos de sobra al momento de adoptar esa decisión. Además de las acciones directas contra sus intereses, sus ciudadanos y su involucramiento en el tráfico de estupefacientes, existían múltiples evidencias de la atención que las Farc prestaban al éxito de posibles ataques de Irán contra Israel y Estados Unidos.
Reyes recibió un informe de la COMINTER –Comisión Internacional– de esa banda terrorista. En el documento se detallan –numeral 3– los avances iraníes en el desarrollo de una bomba atómica y «la posibilidad de hacerla estallar en Israel o apoyar-financiar una bomba que estalle dentro de USA…».

Los vínculos entre las Farc e Irán se hicieron evidentes durante los años del Caguán. Mientras se adelantaban los diálogos entre Pastrana y Tirofijo, un día cualquiera el país amaneció con la noticia de que la República Islámica de Irán había anunciado la donación de $5 millones de dólares para la construcción de un frigorífico en el municipio de San Vicente del Caguán, centro neurálgico de una región de más de 42 mil kilómetros cuadrados despejados y gobernados de facto por las Farc.
El anuncio encendió todas las alarmas. ¿Por qué un país que no tiene ninguna relación real con Colombia invertiría semejante suma de dinero para la edificación de un centro de sacrificio que supuestamente produciría 20 mil toneladas de carne al año?
La prestigiosa revista norteamericana Newsweek fue el primer medio de comunicación norteamericano en revelar que el verdadero propósito del gobierno iraní no era el de la construcción del matadero de reses, sino establecer una plataforma para facilitar el tráfico de armas cuyo destinatario final serían las Farc.
Evidentemente, Iván Cepeda, a quien tanto le molesta que lo vinculen a las Farc, a lo largo de su vida ha guardado silencio frente a las relaciones de Irán con esa estructura terrorista. Tampoco se le ha oído una condena explícita a la violencia del agonizante régimen de los ayatolas.
Quien sí ha tenido estrechos vínculos con Irán es Gustavo Petro. Un día antes de su posesión como presidente de la República, su ministro de Relaciones Exteriores –hoy enemigo acérrimo suyo– Álvaro Leyva Durán, sostuvo un encuentro privado con el vicepresidente iraní Seyed Mohammad Hosseini. Los colombianos, hasta hoy, no saben de qué se habló en dicho encuentro, que se hizo público, pero su contenido se ha mantenido en absoluto secreto.
Lo cierto es que Hosseini, tan pronto terminó su reunión con Leyva, recibió a sus antiguos socios y aliados de las Farc, ahora en calidad de supuestos «desmovilizados».


@IrreverentesCol
Publicado: marzo 3 de 2026
