No solo es una simpática coincidencia sino una señal de la Divina Providencia, que el “Pensador de El Cabrero”, ese gran presidente y reformador de la vida nacional en las postrimerías del siglo XIX, sus opositores, que eran muchos, lo llamaran también “el Tigre del Cabrero”. Igual como al candidato presidencial Abelardo De La Espriella, quien con la claridad de su oratoria ha despertado la conciencia y el fervor nacional como lo demuestran las encuestas, a pesar también como a Núñez en su momento de la enorme oposición de un sector muy poderoso del país andino, que no reconoce que el centro del país debe estar en sus provincias.
De La Espriella que, a diferencia de Núñez, no surge de la clase política sino del empresariado privado. Pero como todo hombre finalmente dado las circunstancias tan difíciles que atraviesa la nación despierta su animal político.
Pero entre Núñez y De La Espriella hay coincidencias providenciales muy similares que suceden en el trascurrir de sus existencias. Ambos vivían felices en Europa. Núñez dichoso en Inglaterra donde estuvo diez años apartado de las circunstancias políticas tan catastróficas que vivía el país en ese momento. De La Espriella igual de dichoso en Italia, tomando buen vino, que ente otras cosas el mismo produce en sus viñedos, cantado boleros y muy metido en la deliciosa vida cultural de Florencia, pero sobre todo desde tan lejos administrando sus exitosas empresas privadas.
Pero ambos, ven la necesidad desde tan lejos de mirar hacia Colombia y su desafortunada circunstancia política, y dejan la comodidad de sus vidas apacibles para venir a salvar al país de las garras del caos, la corrupción, la violencia política y sobre todo intentar reconstruir las instituciones del Estado que estaban como hoy echa añicos. Colombia para ese entonces igual que hoy era casi un “Estado Fallido”.
En el caso De La Espriella, quien deja su serena vida en Italia para venir a Colombia a participar en la gesta presidencial presentando su nombre muy exitosamente para las elecciones del 2026. Hoy mucho más difícil que ayer porque aparecen las poderosas mafias del narcotráfico que se han tomado la vida nacional. En tiempo de Núñez su labor fue tan exitosa que regenera al país y deja unas instituciones reformadas, muy sólidas, a tal punto que diseña una constitución política que rigió los destinos del país por más de cien años. No en vano llaman a Núñez “el padre de las instituciones”. En el caso de Núñez haciendo gran sacrificio porque no solo era un hombre de Estado sino también músico y poeta romántico, que en Soledad Román encuentra las aguas calmas del amor verdadero. De La Espriella, igual lo deja todo para venir a ser el presidente de los colombianos e intentar como lo va lograr con la ayuda de todos, la reconstrucción de la patria.
