Acabemos con lo que queda

Acabemos con lo que queda

No tengamos miedo de ser pocos, tengamos miedo de ser tibios, Cardenal Robert Sarah.

Cuando veía la indignante respuesta Galán, el alcalde, con respecto al terrorismo urbano de los muchachitos de las universidades públicas en contra del sector privado, Andi, convertidos en la primera línea recarga 2.0 para el 2026; leía con atención el último texto producido por Silverio Gómez Carmona: El desastre anunciado del último Aureliano, 2022 – 2026, donde comenta que pasarán muchos más de 4 años, 11 meses y dos días, que duró lloviendo en Macondo, para iniciar la recuperación de la riqueza perdida y “des-petrificar” a Colombia.

Comenta Silverio que la mayoría de los colombianos se fueron desencantando de la narrativa del cambio, aunque hubo una resistencia para aceptarlo, hasta el atardecer de febrero de 2025 – martes 4 -.

Ese 4 de febrero fue un desastre anunciado.

Hace referencia, Silverio, al reality Show cuando el país entero vio en vivo y en directo cómo todo su gabinete progresista y carnívoro del socialismo del siglo XXI que actúa como hienas al acecho por el presupuesto nacional se puso en contra del nombramiento del amigo Jack Benedetti como ministro del interior.

Ese día, como diría el general Von Klausevich, sería el punto de inflexión para los progresistas y las matrices de opinión de actores, actrices – nos están matando – quienes se resistían ante la degradación moral que cayó el desgobierno amoral, corrupto, sociópata, sátrapa y delirante del señor Petro.

Por tal razón, el tinto y el muffin de la semana pasada corrió por cuenta de un vecino que tenía en el barrio Niza, un tradicional barrio de la localidad de Suba en la caótica Bogotá de Galán, el alcalde. Resulta que el vecino cuando llegaba el fin de semana se pegaba unas fiestas de aquellas. Comenzaba el viernes por la tarde, terminaba el domingo. Cuando llegaba el domingo por la tarde se comenzaban a escuchar unos gritos. Era, el vecino diciendo: ¡Acabemos con lo que queda! Entonces, procedía con una celeridad inigualable a acabar con todo lo que quedaba de licor.  Se escuchaba el cómo sonaban las botellas que se rompían al piso. La casa quedaba un desastre.

El Petro caos se parece a ese vecino. Como a Petro le queda un año de fiesta, acabemos con lo queda. Y, Colombia bajo el Petro caos está quedando un desastre. Y, quedará un desastre total, como la paz total.

Ahora, resulta que en medio de su delirium tremens – no es scotish hooligan sino delirium tremes como decía Murdock en Les Luthiers – perfila a sus enemigos por las redes sociales como sucedió la semana pasada con la Andi por ser enemigos de la causa palestina.

Nada más explícito sobre la degradación moral del gobierno de Petro que ver al amigo Jack Benedetti, convertido en el defensor de oficio del Petro caos. Lo anterior, queda corroborado cuando el jurista del horror Montealegre ataca con toda al amigo Jack Benedetti en la revista Semana.

Es que el socialismo acaba con todo, hasta con el amigo Jack Benedetti.

Y, al ver la declaración de Bruce Mac Master, director de la Andi, me acordé de esos empresarios que apoyaron sin miedo y temor alguno el proceso de paz de Juan Manuel Santos con una campaña: Yo, soy capaz.

De tanto tentar al diablo, ahí tienen sus consecuencias. A llorar al mono de la pila.

Silverio, tiene razón. Se necesitarán más de cuatro años para arreglar las fracturas sociales, políticas y económicas causadas por el Petro caos.

Puntilla: Y, nos pedían a nosotros que desescaláramos verbalmente…