Un verdadero candidato opositor y restablecedor de la libertad democrática debe presentarse no como un improvisado, sino como un líder con claridad moral, valentía política y visión histórica. Este es el decálogo ampliado de compromisos que definen su perfil:
- Antagonismo al wokismo
El candidato asume una postura abiertamente contraria al wokismo y a toda ideología que relativice los valores, la tradición y la autoridad. Su tarea es devolverle al debate público el sentido común, la responsabilidad y la primacía de la verdad sobre las consignas emocionales. - Restablecimiento de la civilización de la Cruz
Sin complejos, reconoce la raíz cristiana de Colombia y se compromete a revalorizarla en la educación, en la cultura y en la vida pública. Esto no implica persecución de minorías, sino reafirmar la identidad espiritual que ha forjado la nación. - Reestructuración radical de la justicia
Reforma profunda a la administración de justicia, erradicando la semilla perversa de la politización. La fiscalía y los jueces no pueden seguir siendo operadores al servicio de intereses políticos. - Combate total al terrorismo
Declara como objetivo central la derrota de todas las formas de terrorismo. No habrá pactos de impunidad ni negociaciones que legitimen la violencia; la paz solo se edificará sobre la justicia y la rendición de cuentas. - Control territorial efectivo
El candidato entiende que sin soberanía territorial no hay Estado. Se compromete a recuperar las zonas tomadas por las disidencias, el ELN y las bandas criminales, no solo con la Fuerza Pública, sino con presencia integral del Estado en salud, educación, justicia y empleo. - Erradicación del narcotráfico
Asume la lucha contra las drogas como una prioridad moral y política. No se trata de administrar el problema, sino de desmontar el negocio criminal, persiguiendo a capos, redes financieras y políticos cómplices, en cooperación estrecha con aliados internacionales. Se reestablece la fumigación de cultivos ilícitos, moléstele a quien le moleste. - Cierre de la JEP
Propone clausurar la Jurisdicción Especial para la Paz o transformarla en un sistema que garantice justicia real, sin sesgos ideológicos ni privilegios para responsables de crímenes atroces. La justicia transicional no puede ser un teatro de impunidad. - Extradición de terroristas impunes
Explorará mecanismos jurídicos y diplomáticos para extraditar a los responsables de crímenes internacionales, especialmente a exintegrantes de las FARC que hoy gozan de protección indebida. El mensaje será claro: el crimen no paga, dentro ni fuera del país. - Recuperación del honor militar
El candidato reconoce que la Fuerza Pública ha sido vilipendiada y debilitada. Se compromete a restaurar su honor, su jerarquía y su moral, devolviendo confianza a quienes arriesgan su vida por la patria y garantizando seguridad jurídica en el cumplimiento de su deber. - Restablecimiento del sistema de salud previo a Petro
Anuncia como prioridad la reversión de las reformas populistas que han puesto en riesgo la sostenibilidad del sistema. Volverá al modelo anterior, ajustado y perfeccionado, para garantizar calidad, acceso y estabilidad financiera. - Rechazo al chantaje del estallido social
No se dejará intimidar por las movilizaciones manipuladas ni por discursos incendiarios. La protesta legítima será respetada, pero no será excusa para desordenar el país ni para coaccionar la política pública. - Recuperación del mando sobre la Fuerza Pública
Asumirá personalmente la dirección política y estratégica de militares y policías, con respeto a la Constitución, pero sin permitir que activistas ni burócratas ideológicos condicionen su actuar. - Desmonte del legado petrista
Finalmente, se compromete a revertir de manera sistemática las reformas, decretos y medidas impuestas por el gobierno saliente. El objetivo es restituir el orden institucional, limpiar la burocracia ideologizada y devolver a Colombia una ruta de estabilidad y desarrollo.
Este manifiesto no es solo una declaración política, sino un programa educativo: explica a la ciudadanía cuáles son los pilares que debe exigir a cualquier aspirante opositor y restablecedor de la libertad democrática. Cada punto, más que un lema, debe convertirse en una lección de civismo y en un compromiso verificable.
Colombia no puede asumir las elecciones de 2026 como unas más. Será el momento decisivo en que se defina su historia: o acaba de sucumbir ante el neocomunismo, con la consecuente disolución de sus instituciones y de su libertad, o rescata con firmeza la democracia, la autoridad y la dignidad que le pertenecen. No hay espacio para la tibieza ni para la indiferencia; el destino de la nación está en juego.
Publicado: septiembre 24 de 2025
