Salvaré a España del marxismo, Francisco Franco.
Dentro de los procesos revolucionarios se encuentra el concepto de la justicia revolucionaria, moral, en contra de los opositores. Mario Aguilera Peña en Contrapoder y justicia guerrillera, fragmentación política y orden insurgente en Colombia (1952-2003), 2014, describe el cómo actúa el concepto de la justicia revolucionaria dentro de las organizaciones guerrilleras como las FARC, ELN y demás durante el proceso de interacción con la población civil generando las condiciones objetivas para la toma del poder mediante las diferentes formas de lucha.
Dentro de la justicia moral revolucionaria se presenta un caso relevante de estudio consistente en la finca El Trapiche durante el proceso de justicia social impuesto por el sandinista Daniel Ortega.
Al fallecer su señora madre, su padre: Deodublo; se hizo cargo de la educación de su hija, Rosario, enviándola a los mejores colegios de Suiza e Inglaterra. Fue, un esfuerzo enorme del padre. Pero, años más tarde ese apoyo y sacrificio fueron traicionados de la peor manera.
Dicen que fue la misma revolución sandinista quien mandó asesinar a la señora madre de la niña Rosario con el objetivo de generar el resentimiento social hacia su padre. Así, actúa la revolución
En 1985 su yerno Daniel Ortega y su hija Rosario obligaron a don Deobulo entregar todos sus bienes a la revolución sandinista firmando un contrato de arrendamiento con el instituto nicaragüense de turismo, incluida la hacienda el Trapiche. En la práctica, lo que hicieron Daniel y Rosario fue un despojo, confiscación de tierras, en nombre de la revolución sandinista a través de su yerno en quien don Deobulo depositó toda su confianza despojándolo de todo su patrimonio, dejándolo en la ruina.
Don Deobulo cayó en una pena moral tan grande por la traición de su propia hija haciendo una huelga de hambre muy prolongada que la causaría su muerte.
Otro caso emblemático de justicia revolucionaria lo encontramos en Mao Tse Tung quien ajustició a su propio padre con el objetivo de promover la revolución cultural que acabaría con la vida de más de 10 millones de chinos.
En el libro negro del comunismo quedó consignado el cómo Lenin, primero, luego Stalin ajusticiaron a casi 1.000.000 por día a personas afines al zar Nicolás o en contra de la revolución de los soviets.
Los casos de Bolsonaro en Brasil y de Uribe Vélez en Colombia no son ajenos a esta tendencia de justicia revolucionaria.
De tal forma que la sentencia de la señora juez del circuito 44 de más de 1.100 páginas que impone doce años de prisión domiciliaria a Uribe Vélez no es más que el reflejo no solo de la justicia moral, sino de la persecución implacable que ejerce la revolución en contra de sus opositores hasta alcanzar su objetivo final como lo logró el senador Cepeda.
Llamar a Uribe preso es un ajusticiamiento moral revolucionario y con eso es suficiente para construir toda una narrativa alrededor del tema. Y, lo peor es que en medio de su delirium tremens, el señor Petro anuncia que es su deber proteger a Uribe, sus bienes y a su familia.
Mientras tanto, así como la fiscalía general de la nación fue muy eficaz en el caso de Uribe, ¿la señora fiscal Camargo haciendo todo lo posible para que el caso de la UNGDR quede impune permitiendo la fuga involuntaria de sus principales autores intelectuales?
Y, ¿Nicolás Petro? Bien, gracias por preguntar.
Puntilla: Y, nada que renuncian los señores Lafaurie y Valencia Cossio a la mesa de negociación con el eln. ¿Porqué?
