El buenismo político

El buenismo político

La docta ignorancia nos hace humildes y libres, Nicolás de Cuso.

Confieso que, a la manera de desahogo terapéutico, ver las imágenes de la misa exequial en homenaje al joven senador asesinado Miguel Uribe Turbay, fue para mí como un déjà vu, como dicen en francés. Fue, como devolverme treinta años atrás al 2 de noviembre de 1995 cuando las mismas balas del narcotráfico durante otro narco desgobierno socialista amoral y corrupto como lo fue el de Samper asesinaron a Álvaro Gómez Hurtado, al frente de su universidad Sergio Arboleda.

Al ver la imagen con los obispos, con la guarda presidencial, con la clase política colombiana cómplice de ese entonces me entró un frigus mortis que recorrió todo mi cuerpo en menos de un segundo de los pies a la cabeza.

Hoy, vivimos un proceso similar al de Samper presidente donde los dineros del narcotráfico y de papa Pitufo ingresaron a la campaña de Petro presidente, con los mismos resultados finales.

Mataron a Álvaro, mataron a Miguel.

Tiene razón Sara Tufano cuando comenta que Colombia, es una herida que no se cierra. Tufano aduce que la lucha armada en Colombia viene ocurriendo hace más de sesenta años, pero solo a comienzos de los años ochenta se iniciaron procesos de paz con las guerrillas para intentar finalizar el conflicto.  Sin embargo, las heridas del conflicto interno en Colombia no se cierran.

Siguiendo el hilo conductor de Tufano, podríamos sustentar que las heridas producidas por el narcotráfico tampoco se cierran por una razón esencial.

Porque el Estado colombiano capituló, como bien lo menciona el profesor Hernando Correa en su texto: El largo camino hacia la paz, entregando concesiones a los victimarios y no a las víctimas.

En todos los procesos de paz, incluida la paz de total del desgobierno amoral, déspota, corrupto del señor Petro a través del jurista del horror el señor Montealegre, se ha favorecido a los victimarios de tal forma que recordar la frase de Álvaro Gómez Hurtado es pertinente: hemos llegado a una situación escandalosamente paradójica en la que nuestro sistema de justicia parece estarse pasando al bando de los criminales.

Habría que hacer una corrección de estilo a dicha frase: la justicia se pasó al bando de los criminales para entregarle todos los beneficios jurídicos a los delincuentes en detrimento de las víctimas siendo la Justicia Especial para la paz, JEP, una muestra de ello.

La valiente senadora del centro democrático María Fernanda Cabal comentó en una entrevista política a Luis Carlos Vélez en Vélez por la mañana que el buenismo político le está haciendo mucho daño a Colombia a tal punto que, parodiando a la cantante Adriana Lucia, podríamos decir que nos están matando por cuenta del buenismo político.

Por cuenta del buenismo político nos mataron a Galán, nos mataron a Álvaro y ahora nos mataron a Miguel. Salen, entonces, los sectores proclives a la paz total que no es momento de polarizar. Que el ex presidente Uribe debe dejar su oído. Que debemos des escalar nuestro vocabulario para que no se alteren los ánimos cuando fue el mismo presidente Petro a través de su cuenta de x quien envió 47 mensajes de odio hacia Miguel antes que se produjera su vil atentado que le produjo la muerte final.

En uno de esos, Petro dijo que el pueblo había decidido. ¿Qué decidió el pueblo?, señor Petro. ¿Lo que se decidió en Manta, Ecuador?

Puntilla: nada que renuncian los señores Valencia Cossio y Lafaurie a la mesa de negociación con el eln. ¿Porqué?