A raíz de la vinculación de la señora Alicia Arango a la campaña de Vicky Dávila en calidad de “estratega política”, se han hecho toda suerte de conjeturas en relación con la actitud del uribismo frente a la campaña de la candidata “outsider”.
Algunos apuntan que detrás de la movida de Arango está el expresidente Duque y que ello puede leerse como una suerte de “endoso” del duquismo a la campaña de Dávila.
Otros sostienen que fue una jugada maestra de los dirigentes de la campaña de la exdirectora de Semana tendiente a “reventar al uribismo”.
Y otros más lo ven como realmente es: la llegada de una persona que no representa ni hace parte del uribismo a una campaña en la que se está apostando por ganar la presidencia de la República por fuera de los partidos y al margen de la política tradicional. Algo parecido a lo que intentó hacer el corrupto Rodolfo Hernández en 2022 a quien, al decir popular, le faltó un centavo para el peso.
Dice el adagio británico: “Don’t burn bridges you may to cross later” -no queme puentes que usted tendrá que cruzar después-. La máxima de la sabiduría popular es más que acertada para la campaña que empieza a configurarse en Colombia. Tarde o temprano las fuerzas opositoras al régimen socialcomunista colombiano terminarán encontrándose.
Es lógico que cada uno de los sectores quiera fortalecerse con miras a ganarse el apoyo de los otros. Es muy temprano para pensar en alianzas o hablar de acuerdos.
Por eso, los paranoicos que aseguran que Dávila está “saqueando” al uribismo están equivocados de cabo a rabo. Arango no es una electora, no es una dirigente, no es nada más que una buena administradora que lo hizo bien cuando fue secretaria privada de Uribe, pero muy regular cuando tuvo que desempeñar funciones de mayor importancia.
En el supuesto de que fuera cierto que el expresidente Duque -escasamente valorado en el Centro Democrático- está respaldando a la candidata independiente, su presencia en esa campaña aportaría experiencia y podría ayudar a estructurar el programa de gobierno. No mucho más que eso.
Uribistas de primera línea recuerdan que, en el Centro Democrático de hoy, el doctor Duque tiene muy poca influencia. El distanciamiento de él y el presidente Uribe es evidente. Un veterano uribista le comenta a este portal que “es muy diciente que en los talleres que Uribe lidera en compañía de los precandidatos presidenciales, el nombre de Duque ni siquiera es mencionado”.
Es sensato y necesario que el Centro Democrático continúe en su proceso. Que fortalezca sus listas al senado y cámara de representantes y avance en su proceso de selección de candidato presidencial en un escenario en el que la favorabilidad pesa sobre Miguel Uribe Turbay, un candidato con grandes condiciones y muchas posibilidades.
Más adelante, si así corresponde, se buscará la posibilidad de llegar a un acuerdo con otros sectores y, por supuesto, con Vicky Dávila quien, no se puede soslayar, es muy bien vista por algunos electores del Centro Democrático.
Publicado: abril 2 de 2025