100 días de desgobierno

Dólar a 5.000, inflación disparada, fuga de capitales, mensajes cruzados e incertidumbre económica. En eso se resumen los primeros 100 días del desgobierno Petro. Los efectos adversos que se proyectaban de esta administración llegarron más rápido de lo esperado y mientas los mercados miran con preocupación el comportamiento del País, el gabinete solo se preocupa por arrodillarse ante la criminalidad.

En primer lugar, los erráticos anuncios del Presidente y la Ministra de Minas en materia energética dispararon el dólar en Colombia. No suscribir nuevos contratos de exploración y explotación de hidrocarburos implica cortar a mediano plazo con la fuente del 40% de las exportaciones, el 20% de la inversión extranjera directa, los recursos del presupuesto bienal de regalías y las transferencias que anualmente Ecopetrol le da al Ministerio de Hacienda, las cuales no disminuyen de $7-$8 billones.

Es decir, dejar coja las finanzas del País y con ello afectar la valoración de riesgo de Colombia en los mercados internacionales.

En segundo lugar, imponer impuestos a los plásticos de un solo uso, a los alimentos del mecato de las familias y aumentar el precio de la gasolina va a disparar aún más la ya afectada inflación. El aumento en el costo de vida es el más alto en 20 años y no tiene forma de disminuir con el incremento en el gasto que propone el Gobierno y el alza del salario mínimo que, muy seguramente, no será inferior al 15%.

En tercer lugar, la asfixia tributaria que impuso el Gobierno al sector productivo va a derivar en una fuga de capitales sin precedentes. Sobrevivir a una sobretasa del 15% al sector extractivo, junto con la imposibilidad de deducir las regalías, va a ser casi imposible, al mismo tiempo que revivir el impuesto al patrimonio, establecer la tributación mínima de las sociedades, eliminar el descuento del ICA y suprimir el régimen de mega inversiones y los incentivos a la inversión que se establecieron en 2019 va a ahuyentar el flujo de recursos de Colombia.

En cuarto lugar, la descoordinación al interior de la administración es evidente. Los mensajes cruzados entre los Ministros y la falta de un mensaje unificado en temas impositivos o energéticos restan credibilidad a un Gobierno cuyo único sosten es el Ministro de Hacienda, quien debe salir a apagar los incendios originados por la inexperiencia de buena parte de sus colegas.

Finalmente, cómo no hablar del incremento de la deuda a raíz de la devaluación. Cada peso que aumenta el dólar impacta directamente en los US$71.859 millones de deuda externa, lo cual se traduce en menos recursos para inversión dentro del presupuesto.

100 días de una difícil coyuntura que se sabía que vendría, pero que llegó más rápido de lo esperado, llevándose por delante la confianza de los inversionistas y sembrando desesperanza para lo que viene.

@LuisFerCruz12

Publicado: noviembre 16 de 2022

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